Por James Altucher
Todos no podemos ser grandes visionarios. Todos no pueden ser Picassos. Queremos tener nuestro negocio, o vender nuestro arte, hacer algo de dinero, levantar una familia, y ser felices, pero siento que obsesionarse con la grandiosidad es la ruta más rápida hasta el fracaso. Pero si quieres tener tiempo para tus hobbies, levantar una familia decente, y disfrutar de la puesta de sol con tu cónyuge en alguna ocasión, ahí van algunas recomendaciones efectivas.
Procastinación
La procastinación (o querer dejar las cosas para luego) es un poco cuando tu cuerpo te dice que necesitas descansar un poco y pensar más acerca de lo que estás haciendo. Puede significar que lo que estás haciendo no es tu fuerte, y que quizás sea mejor que lo delegues. Hay emprendedores que lo intentan hacer todo, cuando sería más barato y efectivo delegarlo, incluso si hay costes monetarios asociados.
Intenta averiguar por qué dejas las cosas para luego. Quizás necesitas pensar más para mejorar una idea. Quizás la idea no es tan buena. Quizás necesitas delegar algo. Quizás necesitas aprender más. Puede que no disfrutes de lo que estás haciendo. Puede que no te guste el cliente con cuyo proyecto estás trabajando, o puede que necesites un descanso.
Hacer menos cosas a la vez
Existe el mito de que los grandes genios pueden hacer varias cosas al mismo tiempo. Puede que sea verdad, pero no es mi caso, y tengo pruebas estadísticas. Soy adicto a jugar al ajedrez online, y tengo la costumbre de hacerlo también cuando hablo por teléfono. Cuando suena el teléfono, me acerco a la computadora para hacer una partida de un minuto. He comparado las estadísticas de cuando juego hablando por teléfono y cuando solamente estoy concentrado en el juego, y hay una gran diferencia.
Imagina lo que pasaría si estuviese hablando y conduciendo, en lugar de jugar al ajedrez, o respondiendo e-mails, si la inteligencia baja significativamente al hacer dos cosas al mismo tiempo.
Así que, quizás los genios puedan hacer varias cosas al tiempo. Pero como la mayoría no lo somos, es mejor hacer una cosa al tiempo. Cuando te laves las manos, escucha el sonido del agua, siente el agua en las manos, frota cada parte. Concéntrate en lo que estás haciendo.
A menudo, los emprendedores mediocres de éxito, deben centrarse en hacer CERO cosas. No hacer nada. Siempre sentimos que tenemos que "hacer algo", nos sentimos avergonzados si no lo hacemos. Pero a veces es mejor quedarse quieto y tranquilo, y no pensar en nada. Del silencio nace la mayor creatividad, no cuando estamos constantemente a la carrera.
Maneja los fracasos
Según tengo entendido, Larry Page nunca falló. Pasó de la escuela de graduados a los millones. Lo mismo para Mark Zuckerberg, Bill Gates y unos cuantos otros. Pero, una vez más, la mayoría somos bastante mediocres, y eso significa que a menudo fallaremos PERO NO SIEMPRE.
Recuerdo una vez que estaba intentando convencer a la madre de Tupac para hacer el sitio web de su hijo fallecido. Tenía mi trabajo en un CD, y fui a la oficina del manager de Tupac. Él me dijo "muéstrame lo que tienes". El único problema es que nunca había utilizado un ordenador con Windows, solo Macs y ordenadores con Unix, así que no tenía ni idea de como poner mi CD en esa computadora y mostrar su contenido. Y eso que había estudiado informática en la universidad. El mánager dijo: "esto tiene que ser una broma".
Era un contrato de 90.000 dólares, y era cosa hecha hasta que entré en esa oficina, pero dejé aquella oficina llorando, mientras aquel hombre se reía. Cuando volví a mi oficina todos me preguntaron "¿Cómo fue la reunión?". Dije "Creo que bastante bien". Luego me fui a casa y lloré otro rato.
Después me compré un PC con Windows y aprendí a usarlo.
Es mucho más fácil aprender de los fracasos. Y el emprendedor mediocre aprende dos cosas de ellos: Primero, aprende a vencer ese fracaso en particular. Segundo, aprende a manejar la psicología del fracaso. Los emprendedores mediocres fallan muchísimo, así que obtienen la increíble habilidad de hacerse muy buenos en el manejo de los fracasos, lo cual se acaba traduciendo en éxito monetario.
El emprendedor mediocre entiende que la perseverancia no es una frase hecha de autoayuda. La clave es "Sigue fallando hasta que, accidentalmente, no falles más". Esa es la persistencia.
No seas original
Nunca he tenido una idea original en mi vida. Mi primer negocio de éxito fue hacer software para webs y páginas webs para empresas. No era una idea original, pero en los 90 la gente estaba pagando mucho por cosas así. Mis inversiones exitosas fueron las que copie de otros, convencido de que esos otros inversores eran más listos que yo.
El 100% de mis fracasos como inversor fueron las situaciones donde pensé que era muy listo, y no lo soy. Soy mediocre. Las mejores ideas se producen cuando tomas dos ideas ya viejas, que no tienen nada que ver la una con la otra, las unes, y montas un negocio con el resultado. Nadie cree que puede funcionar al principio. Mira estos ejemplos:
Facebook: combinar Internet con los paseos ¡Asombroso! (la gente se volvió loca publicando las fotos de sus salidas a todas partes), y por cierto, fue como el quinto intento de crear una red social así.
Twitter: combinar Internet con los anticuados protocolos SMS. ¡Horrible! pero funciona.
Ebay: combinar el comercio electrónico con las subastas.
La canción "I'll be there" combinó a Mariah Carey con Michael Jackson. Si Justin Bieber cantara la canción "Imagine" de John Lennon, seguro que sería un gran éxito. Quizás hasta me diese por escucharla.
Informática, salud, fitness, anime, noticias, música... y todo lo que se te ocurra
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sábado, 11 de julio de 2015
sábado, 7 de mayo de 2011
El coste mental de hacer las cosas
¿Cuál es el coste mental de realizar una tarea? tener una cierta idea de cuales son los costes de hacer algo nos puede permitir reducirlos y estructurar nuestra vida de otra forma que nos ayude a alcanzar nuestros objetivos más fácilmente.
En principio se identifican 7 tipos de costes mentales.
Comenzar una actividad requiere una cantidad más grande de fuerza de voluntad que mantenerla (cómo a la hora de comenzar a hacer ejercicio)
Convertir algo en un hábito hace que la energía de activación necesaria para hacerlo disminuya. El tener poco definido cual es el siguiente paso a dar aumentará la energía mental necesaria para empezarlo. Esta es la mayor dificultad para mucha gente - empezar las cosas.
Cuando estás haciendo algo, no puedes hacer otra cosa. El tiempo es limitado. Esto también tiene un coste mental: es más fácil decidirse a hacer algo cuando es la única opción que tenemos. Por eso Sun Tzu afirmaba que era mejor dejar al enemigo una vía de escape y no hacer de la lucha su única opción. Hernán Cortes es famoso por quemar las naves tras él para que sus hombres sólo pudiesen pensar en seguir adelante.
Al hacer algo, tu mente es molestada por el resto de cosas que no puedes hacer y eso tiene un coste significativo.
La gente normalmente no rompe su rutina a menos que suceda algún evento externo drástico. La inercia hace que sigas haciendo lo que estás haciendo, y romper la inercia requiere una buena cantidad de energía mental. La mayoría de la gente sólo lo hará cuando encuentren algo que los haga sentir más cómodos o estén increíblemente inspirados.
Una gran cantidad de investigaciones demuestran que hacer algo que requiera un esfuerzo mental hace que se desgaste la reserva de fuerza de voluntad y sea más difícil realizar otra acción que la requiera.
En un experimento expuesto en Wikipedia vemos como un grupo de personas fueron asignadas a no reirse durante la actuación de un comediante, mientras que otras podían hacerlo libremente. Las personas que no tenían que controlarse tuvieron mejores resultados en una prueba posterior que también requería fuerza de voluntad.
Casi todos los seres humanos son más temerosos del riesgo que inclinados al riesgo por la posibilidad de ganancias. Muchas veces el riesgo que más tememos es el riesgo social a ser criticados. Realizar una actividad que percibimos que puede generar crítica requiere por lo general un mayor coste mental.
Hay un montón de actividades que cambian nuestro equilibrio hormonal para mejor o para peor. Las actividades que generan conflicto en nuestra vida hacen que generemos adrenalina y cortisol (que son hormonas del estrés). Cuando estás hormonas desaparecen más tardes de nuestra sangre, sentimos un bajón y nos será mucho más difícil realizar esfuerzos mentales.
Las ideas que vuelven una y otra vez a nuestra mente también suponen un coste, sobre todo cuando corresponden a proyectos o tareas no finalizadas. Esto está bien si el asunto es un proyecto agradable que tenemos pendiente, pero si no lo es, consumirá energía. Completar las tareas reduce el coste de mantenimiento.
Un ejemplo puede ser tener pendiente de realizar la declaración de impuestos. El pensamiento emerge en nuestra mente en determinados momentos, desbancando a otros pensamientos, y normalmente no es agradable.
Parece razonable afirmar que podemos reducir el coste mental de las tareas planificándolas de forma inteligente, aislándonos de otras para concentrarnos, eliminando cabos sueltos, y siendo conscientes que cuesta más empezarlas y descansando cuando de verdad lo necesitamos.
En principio se identifican 7 tipos de costes mentales.
Energía de activación
Comenzar una actividad requiere una cantidad más grande de fuerza de voluntad que mantenerla (cómo a la hora de comenzar a hacer ejercicio)
Convertir algo en un hábito hace que la energía de activación necesaria para hacerlo disminuya. El tener poco definido cual es el siguiente paso a dar aumentará la energía mental necesaria para empezarlo. Esta es la mayor dificultad para mucha gente - empezar las cosas.
Coste de oportunidad
Cuando estás haciendo algo, no puedes hacer otra cosa. El tiempo es limitado. Esto también tiene un coste mental: es más fácil decidirse a hacer algo cuando es la única opción que tenemos. Por eso Sun Tzu afirmaba que era mejor dejar al enemigo una vía de escape y no hacer de la lucha su única opción. Hernán Cortes es famoso por quemar las naves tras él para que sus hombres sólo pudiesen pensar en seguir adelante.
Al hacer algo, tu mente es molestada por el resto de cosas que no puedes hacer y eso tiene un coste significativo.
Inercia
La gente normalmente no rompe su rutina a menos que suceda algún evento externo drástico. La inercia hace que sigas haciendo lo que estás haciendo, y romper la inercia requiere una buena cantidad de energía mental. La mayoría de la gente sólo lo hará cuando encuentren algo que los haga sentir más cómodos o estén increíblemente inspirados.
Desgaste de la fuerza de voluntad
Una gran cantidad de investigaciones demuestran que hacer algo que requiera un esfuerzo mental hace que se desgaste la reserva de fuerza de voluntad y sea más difícil realizar otra acción que la requiera.
En un experimento expuesto en Wikipedia vemos como un grupo de personas fueron asignadas a no reirse durante la actuación de un comediante, mientras que otras podían hacerlo libremente. Las personas que no tenían que controlarse tuvieron mejores resultados en una prueba posterior que también requería fuerza de voluntad.
Neurosis / miedo
Casi todos los seres humanos son más temerosos del riesgo que inclinados al riesgo por la posibilidad de ganancias. Muchas veces el riesgo que más tememos es el riesgo social a ser criticados. Realizar una actividad que percibimos que puede generar crítica requiere por lo general un mayor coste mental.
Alteración del equilibrio hormonal
Hay un montón de actividades que cambian nuestro equilibrio hormonal para mejor o para peor. Las actividades que generan conflicto en nuestra vida hacen que generemos adrenalina y cortisol (que son hormonas del estrés). Cuando estás hormonas desaparecen más tardes de nuestra sangre, sentimos un bajón y nos será mucho más difícil realizar esfuerzos mentales.
Coste de mantenimiento de las ideas
Las ideas que vuelven una y otra vez a nuestra mente también suponen un coste, sobre todo cuando corresponden a proyectos o tareas no finalizadas. Esto está bien si el asunto es un proyecto agradable que tenemos pendiente, pero si no lo es, consumirá energía. Completar las tareas reduce el coste de mantenimiento.
Un ejemplo puede ser tener pendiente de realizar la declaración de impuestos. El pensamiento emerge en nuestra mente en determinados momentos, desbancando a otros pensamientos, y normalmente no es agradable.
Conclusión
Parece razonable afirmar que podemos reducir el coste mental de las tareas planificándolas de forma inteligente, aislándonos de otras para concentrarnos, eliminando cabos sueltos, y siendo conscientes que cuesta más empezarlas y descansando cuando de verdad lo necesitamos.
Extraído y traducido de: "The cognitive cost of doing things"
martes, 15 de marzo de 2011
No resuelvas el problema, sino tipos de problemas
Existe un dicho que dice "vale más enseñar a un pobre a pescar que simplemente darle peces", y creo que es totalmente cierto. A la hora de enfrentar una tarea o problema, la tendencia natural es solucionarlo lo más rápido posible para quitárnoslo de encima. El ser humano tiende a la comodidad, a estar tranquilo, y cuanto antes termine mejor. Sin embargo, si la tarea que tenemos por delante tiene toda la pinta de que va a repetirse en un futuro, es mejor poner una solución que sirva para esa situación concreta y las demás que vengan detrás.
Enseña a la vez que ayudas
Un caso bastante típico es cuando tu madre/abuela/abuelo te pide que le pongas una película en el DVD porque él "no sabe". Es mucho más fácil encenderlo y ya está, sin embargo es mucho más productivo ponerle el mando en la mano y decirles la secuencia que tienen que seguir para hacerlo. Sí, les va a costar, sí, puede que acabes desesperado...pero si lo logras habrá merecido la pena y ellos se sentirán más útiles. Todavía recuerdo la alegría de mi madre el día que consiguió poner ella sóla una película cargada en USB "Lo hice sóla" me dijo por el teléfono.
Si eres informático, o tienes idea de ordenadores, probablemente más de una vez te preguntan para que hagas esto o aquello. No lo hagas simplemente, trata de enseñarlo.
Intenta poner un remedio más permanente
Si frecuentemente tienes que sumar cosas o hacer presupuestos, tómate el tiempo de escribir una hoja de cálculo que te ayude.
Si tienes pocos enchufes en casa, y necesitas ir quitando y poniendo, compra triples o alargadores.
Si mandas muchos mails con el mismo texto de forma regular, crea una plantilla que puedas copiar y pegar.
Llena más el depósito del coche ¿para qué tener que irte parando en la gasolinera cada dos por tres?
Usa los favoritos si vas a visitar los sitios otra vez. Muchos tiran de historial sólamente y pierden interesantes páginas que ya habían encontrado.
La pereza es el enemigo
El teléfono deja de funcionar y empalmas mal los cablese con cinta aislante. Al día siguiente el empalme se suelta y pones otro poco de cinta. A la semana vuelta otra vez. Al final, por la pereza de arreglar las cosas bien poniendo un cable nuevo, acabas trabajando el doble o el triple.
Vence esa pereza que te impulsa a la solución fácil. Busca exterminar el problema, no sólo resolverlo temporalmente y a la larga será mucho mejor.
Es de sentido común, que hemos de tener una mente que mire adelante a la hora de resolver problemas, pero a veces necesitamos que simplemente nos lo recuerden. Resuelve tipos de problemas en lugar de sólo el problema inmediato y tu productividad aumentará exponencialmente.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Consejos para tomar decisiones y simplificar tu vida.
Últimamente he estado leyendo cosas de blogs que proponen un estilo de vida minimalista (como el blog zenhabits.net de Leo Babauta, alejado del consumismo y centrado en hacer las cosas que nos gusta hacer. La idea de que tener más sólo provoca una libertad menor es en verdad atrayente.
Esto implica tomar decisiones, y a veces decisiones difíciles. Everett Bogue es otro autor dedicado al minimalismo, y aunque no comparto todos sus consejos, dejo en este artículo algunos que si me parecieron interesantes.
Mucha gente tratará de echar abajo tus ideas y proyectos. La mayoría de las personas que nos rodean están sumidas en la conformidad y en un ciclo perpétuo de consumismo y sólo pueden darte las típicas respuestas de siempre.
Cualquier persona de éxito te va a animar a soñar a lo grande. ¿Por qué? simplemente porque para ellos funcionó.
¿Qué es lo que quieres lograr? Enfócate en eso. Necesitas dedicar al menos un 80% de tu tiempo en conseguir esa meta. Eso quiere decir que vas a tener que renunciar a otras cosas. No se puede mantener una casa grande y a la vez viajar por el mundo, ni ser bueno en muchas cosas al tiempo. Todo tiene que mantener un equilibrio y es más fácil mantenerlo si sólo haces unas pocas cosas.
En realidad nada de esto es nuevo, pero si que lo olvidamos a veces. No vendría mal dedicar unos minutos a meditar sobre ello.
Esto implica tomar decisiones, y a veces decisiones difíciles. Everett Bogue es otro autor dedicado al minimalismo, y aunque no comparto todos sus consejos, dejo en este artículo algunos que si me parecieron interesantes.
1. No preguntes si está bien a todo el mundo
Mucha gente tratará de echar abajo tus ideas y proyectos. La mayoría de las personas que nos rodean están sumidas en la conformidad y en un ciclo perpétuo de consumismo y sólo pueden darte las típicas respuestas de siempre.
2. En lugar de eso pregunta a gente que lo logró
Cualquier persona de éxito te va a animar a soñar a lo grande. ¿Por qué? simplemente porque para ellos funcionó.
3. Enfócate en tus prioridades
¿Qué es lo que quieres lograr? Enfócate en eso. Necesitas dedicar al menos un 80% de tu tiempo en conseguir esa meta. Eso quiere decir que vas a tener que renunciar a otras cosas. No se puede mantener una casa grande y a la vez viajar por el mundo, ni ser bueno en muchas cosas al tiempo. Todo tiene que mantener un equilibrio y es más fácil mantenerlo si sólo haces unas pocas cosas.
En realidad nada de esto es nuevo, pero si que lo olvidamos a veces. No vendría mal dedicar unos minutos a meditar sobre ello.
Extraído y traducido del artículo del blog "Far beyond the stars". Autor: Everett Bogue.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Remedios para la procastinación: No dejes las cosas para después
Todo el mundo en algún momento deja cosas para después cuando en más de una ocasión no debería hacerlo, es un hecho de la vida y algo que está incrustado en lo más profundo de nuestro ser.
Pensamos en hacer algo más tarde, que leeremos esa novela más tarde, que aprenderemos francés más tarde. Es como si creyesemos que nuestro yo del futuro va a tener más habilidad para hacer cosas de la que tenemos actualmente. Pero si en la actualidad no somos capaces de evitar el dejar las cosas para después ¿Por qué habríamos de ser capaces en el futuro?
Veamos unas cuantas estrategias para vencer la procastinación y evitar dejar cosas para luego.
Hay varias razones por las que procastinamos que están relacionadas entre sí de distintas formas:
1. Queremos una gratificación inmediata. Descansar tirados en el sillón nos parece mucho mejor ahora que el salir a correr. Leer blogs es más fácil que leer una novela clásica. Comprobar el correo o entrar a Facebook es mucho más fácil, justo ahora, que ponerse a trabajar en el proyecto que llevamos retrasado. Comer chocolate es más placentero en este preciso instante que comer vegetales.
2. Tememos a algo. Es posible que no quieras escribir ese capítulo de tu libro porque puede haber problemas de redacción de los cuales no te has dado cuenta. O tenemos miedo de que algo falle, o de parecer estúpidos o ignorantes. A menudo tememos lo desconocido, que tiene más poder sobre nosotros precisamente por no examinar ese miedo. El temor a algo hace que queramos apartarlo o posponerlo, y ponernos a hacer algo más fácil y seguro.
3. Es fácil. El dejar algo para después evitará las consecuencias negativas en el momento. Cuando estábamos en la escuela y teníamos al profesor al lado regañando para que hiciésemos la tarea, lo más normal es que la hiciesemos. Pero al llegar a casa, no había un impacto negativo inmediato si nos poníamos a ver la televisión o a jugar. Desde luego al día siguiente tendríamos malas notas, pero eso no era "justo ahora". Lo mismo sucede cuando nos ponemos a navegar por Internet o abrir el Facebook y dejamos otras tareas al lado, pagaremos las consecuencias, pero ahora mismo nadie nos molesta.
4. Sobreestimamos a nuestro futuro "yo". A menundo tenemos una larga lista de cosas que hacer porque creemos que vamos a ser capaces de hacer mucho en el futuro. La realidad es que luego no somos tan trabajadores como esperabamos, pero aún así volvemos a pensar que podremos hacer más en el futuro. Tu yo futuro es tan perezoso como el yo actual, no te engañes.
Para evitar dejar tantas cosas para después, trata de aplicar estas ideas. Puede que te parezcan simples, pero dales una oportunidad. Considerarlas ahora puede aumentar en gran manera tu productividad para toda la vida.
1. Para y piensa. Cuando permitimos que los pensamientos indicados más arriba sucedan sin ser realmente conscientes de ellos, terminaremos dejando las cosas para después. Si te paras y piensas en lo que estás pensando, podrás identificar fácilmente que esos pensamientos son equivocados: La gratificación instantánea y la pereza dará lugar a problemas luego. Los miedos muchas veces son injustificados y no deberían entorpecer tu camino. Nuestro yo futuro no es tan trabajador como nos gusta pensar.
Así pues, comienza a vigilar lo que piensas.
2. Disfruta del proceso. Cuando tememos algo, lo apartamos. Pero si aprendemos a disfrutarlo no será tan atemorizante ni tan difícil. Por ejemplo, si quieres salir a correr, no pienses en el duro camino que queda por delante, sino en ponerte los zapatos. Disfruta de la simplicidad de la acción inmediata que tienes entre manos. Luego concéntrate en salir por la puerta, luego en calentar con una caminata rápida a la vez que disfrutas de lo que ves a tu alrededor. Después comienza a correr más rápido.
Este procedimiento puede emplearse con cualquier cosa, desde limpiar los platos a leer o escribir. Disfruta del momento, sin pensar en el futuro ni en lo que te asusta de él. La actividad será más divertida y no la dejarás a un lado.
3. Contrólate a tí mismo Si nadie nos mira, tendemos a no dar nuestro mejor esfuerzo. Si no te puedes fiar de tí mismo, intenta encontrar gente que te pida cuentas. Si se trata de entrenamiento por ejemplo, puedes buscar un foro de fitness en el que tengas que dar cuenta de tus progresos. Se puede hacer lo mismo para dejar de fumar, escribir una novela o terminar un trabajo. Puedes utilizar amigos o gente de tu familia y darle cuentas por facebook o e-mail.
4. Bloquea a tu yo futuro. No cuentes con que en el futuro vas a ser capaz de hacer más de lo que haces ahora. Dedícate a aprovechar el tiempo que ahora tienes. Si no eres de fiar puedes usar programas para bloquear tu acceso a internet como Freedom para concentrarte en otras tareas, sacar toda la comida basura de tu casa, esconder las tarjetas de crédito...cualquier cosa que haga falta para forzar a tu yo futuro a hacer una pausa y pensar antes de hacer algo estúpido.
1. Haz lo que te gusta o motiva Intenta que tu campo de actuación se sitúe en aquellas cosas que te guste hacer, y céntrate en lo que te gusta de esa actividad y no en sus aspectos negativos.
2. Haz pereza productiva Si vas a dejar algo para después, al menos intenta realizar otra actividad productiva. Si quieres aparcar tu proyecto a un lado, intenta leer algo que pueda darte ideas. Si no tienes ganas de elaborar informes, hazte unas flexiones. Si quieres dejar el ejercicio para más tarde, lee algún libro o blog sobre ejercicio.
3. A veces está bien dejar cosas para después. En ocasiones se necesita un respiro y somos más productivos después de haber hecho el vago un poco que trabajando si estamos estresados. En ocasiones pueden venirte buenas ideas mientras navegas lúdicamente por internet o por el facebook de tus amigos. Pero si ves que la pereza te está venciendo, no dudes en aplicar lo dicho.
Inspirado y traducido del artículo "The little book of procastination remedies" por Leo Babauta.
Pensamos en hacer algo más tarde, que leeremos esa novela más tarde, que aprenderemos francés más tarde. Es como si creyesemos que nuestro yo del futuro va a tener más habilidad para hacer cosas de la que tenemos actualmente. Pero si en la actualidad no somos capaces de evitar el dejar las cosas para después ¿Por qué habríamos de ser capaces en el futuro?
Veamos unas cuantas estrategias para vencer la procastinación y evitar dejar cosas para luego.
Por qué dejamos cosas para después
Hay varias razones por las que procastinamos que están relacionadas entre sí de distintas formas:
1. Queremos una gratificación inmediata. Descansar tirados en el sillón nos parece mucho mejor ahora que el salir a correr. Leer blogs es más fácil que leer una novela clásica. Comprobar el correo o entrar a Facebook es mucho más fácil, justo ahora, que ponerse a trabajar en el proyecto que llevamos retrasado. Comer chocolate es más placentero en este preciso instante que comer vegetales.
2. Tememos a algo. Es posible que no quieras escribir ese capítulo de tu libro porque puede haber problemas de redacción de los cuales no te has dado cuenta. O tenemos miedo de que algo falle, o de parecer estúpidos o ignorantes. A menudo tememos lo desconocido, que tiene más poder sobre nosotros precisamente por no examinar ese miedo. El temor a algo hace que queramos apartarlo o posponerlo, y ponernos a hacer algo más fácil y seguro.
3. Es fácil. El dejar algo para después evitará las consecuencias negativas en el momento. Cuando estábamos en la escuela y teníamos al profesor al lado regañando para que hiciésemos la tarea, lo más normal es que la hiciesemos. Pero al llegar a casa, no había un impacto negativo inmediato si nos poníamos a ver la televisión o a jugar. Desde luego al día siguiente tendríamos malas notas, pero eso no era "justo ahora". Lo mismo sucede cuando nos ponemos a navegar por Internet o abrir el Facebook y dejamos otras tareas al lado, pagaremos las consecuencias, pero ahora mismo nadie nos molesta.
4. Sobreestimamos a nuestro futuro "yo". A menundo tenemos una larga lista de cosas que hacer porque creemos que vamos a ser capaces de hacer mucho en el futuro. La realidad es que luego no somos tan trabajadores como esperabamos, pero aún así volvemos a pensar que podremos hacer más en el futuro. Tu yo futuro es tan perezoso como el yo actual, no te engañes.
Posibles soluciones
Para evitar dejar tantas cosas para después, trata de aplicar estas ideas. Puede que te parezcan simples, pero dales una oportunidad. Considerarlas ahora puede aumentar en gran manera tu productividad para toda la vida.
1. Para y piensa. Cuando permitimos que los pensamientos indicados más arriba sucedan sin ser realmente conscientes de ellos, terminaremos dejando las cosas para después. Si te paras y piensas en lo que estás pensando, podrás identificar fácilmente que esos pensamientos son equivocados: La gratificación instantánea y la pereza dará lugar a problemas luego. Los miedos muchas veces son injustificados y no deberían entorpecer tu camino. Nuestro yo futuro no es tan trabajador como nos gusta pensar.
Así pues, comienza a vigilar lo que piensas.
2. Disfruta del proceso. Cuando tememos algo, lo apartamos. Pero si aprendemos a disfrutarlo no será tan atemorizante ni tan difícil. Por ejemplo, si quieres salir a correr, no pienses en el duro camino que queda por delante, sino en ponerte los zapatos. Disfruta de la simplicidad de la acción inmediata que tienes entre manos. Luego concéntrate en salir por la puerta, luego en calentar con una caminata rápida a la vez que disfrutas de lo que ves a tu alrededor. Después comienza a correr más rápido.
Este procedimiento puede emplearse con cualquier cosa, desde limpiar los platos a leer o escribir. Disfruta del momento, sin pensar en el futuro ni en lo que te asusta de él. La actividad será más divertida y no la dejarás a un lado.
3. Contrólate a tí mismo Si nadie nos mira, tendemos a no dar nuestro mejor esfuerzo. Si no te puedes fiar de tí mismo, intenta encontrar gente que te pida cuentas. Si se trata de entrenamiento por ejemplo, puedes buscar un foro de fitness en el que tengas que dar cuenta de tus progresos. Se puede hacer lo mismo para dejar de fumar, escribir una novela o terminar un trabajo. Puedes utilizar amigos o gente de tu familia y darle cuentas por facebook o e-mail.
4. Bloquea a tu yo futuro. No cuentes con que en el futuro vas a ser capaz de hacer más de lo que haces ahora. Dedícate a aprovechar el tiempo que ahora tienes. Si no eres de fiar puedes usar programas para bloquear tu acceso a internet como Freedom para concentrarte en otras tareas, sacar toda la comida basura de tu casa, esconder las tarjetas de crédito...cualquier cosa que haga falta para forzar a tu yo futuro a hacer una pausa y pensar antes de hacer algo estúpido.
Algunas cosas más
1. Haz lo que te gusta o motiva Intenta que tu campo de actuación se sitúe en aquellas cosas que te guste hacer, y céntrate en lo que te gusta de esa actividad y no en sus aspectos negativos.
2. Haz pereza productiva Si vas a dejar algo para después, al menos intenta realizar otra actividad productiva. Si quieres aparcar tu proyecto a un lado, intenta leer algo que pueda darte ideas. Si no tienes ganas de elaborar informes, hazte unas flexiones. Si quieres dejar el ejercicio para más tarde, lee algún libro o blog sobre ejercicio.
3. A veces está bien dejar cosas para después. En ocasiones se necesita un respiro y somos más productivos después de haber hecho el vago un poco que trabajando si estamos estresados. En ocasiones pueden venirte buenas ideas mientras navegas lúdicamente por internet o por el facebook de tus amigos. Pero si ves que la pereza te está venciendo, no dudes en aplicar lo dicho.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Consigue tus objetivos cambiando la forma de navegar
Muchos buscamos en internet para encontrar lo que queremos, entramos en un sitio en concreto, leemos y después salimos. Esta forma de proceder es eficiente ya que vamos directamente a lo esencial.
Sin embargo esta forma de navegar basada en objetivos se basa en gran medida en resultados a corto plazo. Por ejemplo, buscamos cosas para escribir un post en nuestro blog, comparamos ofertas antes de comprar algo o leemos un sitio de noticias para mantenernos informados.
Pronto esto se convierte en un hábito: vamos a algún sitio que nos es familiar, navegamos un poco por él, cogemos lo que necesitamos y quizás intercambiamos un poco impresiones antes de dirigirnos a otro lugar.
Si estás tratando de vender algo online o atraer gente hacia tu blog o página, es necesario hacer mejoras incrementales a la estrategia de negocio cada día. Una forma simple de hacer esto es navegar por internet con mayor atención para asimilar de forma activa lo que es beneficioso. La clave es estar atento a cómo tus experiencias online enlazan con los objetivos de tu negocio/web.
En la práctica es fácil hacer esto: Mantener un fichero de propósito general y guarda todo aquello que consideres interesante o útil cuando navegues cada día. Para hacer esto sin que suponga una molestia al navegar, utiliza marcadores online o instala algún plugin que te sirva para tu navegador. Cualquier cosa que te permita guardar las páginas o escribir tus ideas con uno o dos clicks.
Una herramienta para hacer esto son los marcadores online de Google. Colócalos en tu barra de acceso rápido o en favoritos y podrás guardar cualquier sitio web interesante con el que te cruces y tenerlo disponible desde cualquier lugar con conexión. Otra herramienta que puedes utilizar es Evernote.
Mantén todo organizado. Utilizar etiquetas adecuadas te ayudará a encontrar aquello que guardaste si la cantidad de anotaciones crece.
No robes ideas. Mantener un registro no quiere decir que copies y pegues cada cosa que guardes en tu propio sitio. Una o dos líneas no está mal, pero trata de redactar cada cosa con tu propio estilo y de forma que encaje en tu sitio web. Piensa formas de mejorar las ideas que has guardado y añade de tu propia cosecha.
No te encierres en tu nicho. Si tienes un sitio sobre deportes, no guardes sólo cosas de otros sitios con ese mismo tema. Hay un montón de otras webs que pueden serte de utilidad en términos de diseño o estructura, o simplemente puedes relacionar algunas cosas con tu temática o usarlas como comentario.
Tampoco se trata de sentarse una o varias horas cada día buscando sitios interesantes para guardar ideas, sino como se dijo al principio, desarrollar una mayor atención al detalle para alinear lo que ves con tus propios objetivos.
Por supuesto, si lo único que te interesa es pasar el rato en internet, puedes hacer lo que quiereas. Pero si tratas de montar un negocio online, tener éxito y ser influyente, tienes que concentrarte. En un momento dado, tener la atención fijada en el objetivo te llevará al éxito, cada click de ratón te llevará a algo y te recordará lo que quieres.
* Conecta de forma consciente cualquier cosa que hagas online con tu objetivo final. Estructura el tiempo que empleas en la red de forma que siempre fluya hacia tu meta.
* Crea el hábito de archivar cualquier cosa interesante que experimentes en la red para utilizarla como referencia o método para mejorar lo que estés haciendo.
* Ten constancia hasta que desarrolles el hábito natural de una navegación provechosa. Esto te ayudará a la larga a cumplir tus objetivos.
Extractado y traducido de: http://www.doshdosh.com/how-to-achieve-your-goals/
Sin embargo esta forma de navegar basada en objetivos se basa en gran medida en resultados a corto plazo. Por ejemplo, buscamos cosas para escribir un post en nuestro blog, comparamos ofertas antes de comprar algo o leemos un sitio de noticias para mantenernos informados.
Pronto esto se convierte en un hábito: vamos a algún sitio que nos es familiar, navegamos un poco por él, cogemos lo que necesitamos y quizás intercambiamos un poco impresiones antes de dirigirnos a otro lugar.
Navegar con atención y guardando lo que interesa
Si estás tratando de vender algo online o atraer gente hacia tu blog o página, es necesario hacer mejoras incrementales a la estrategia de negocio cada día. Una forma simple de hacer esto es navegar por internet con mayor atención para asimilar de forma activa lo que es beneficioso. La clave es estar atento a cómo tus experiencias online enlazan con los objetivos de tu negocio/web.
En la práctica es fácil hacer esto: Mantener un fichero de propósito general y guarda todo aquello que consideres interesante o útil cuando navegues cada día. Para hacer esto sin que suponga una molestia al navegar, utiliza marcadores online o instala algún plugin que te sirva para tu navegador. Cualquier cosa que te permita guardar las páginas o escribir tus ideas con uno o dos clicks.
Una herramienta para hacer esto son los marcadores online de Google. Colócalos en tu barra de acceso rápido o en favoritos y podrás guardar cualquier sitio web interesante con el que te cruces y tenerlo disponible desde cualquier lugar con conexión. Otra herramienta que puedes utilizar es Evernote.
Mantén todo organizado. Utilizar etiquetas adecuadas te ayudará a encontrar aquello que guardaste si la cantidad de anotaciones crece.
No robes ideas. Mantener un registro no quiere decir que copies y pegues cada cosa que guardes en tu propio sitio. Una o dos líneas no está mal, pero trata de redactar cada cosa con tu propio estilo y de forma que encaje en tu sitio web. Piensa formas de mejorar las ideas que has guardado y añade de tu propia cosecha.
No te encierres en tu nicho. Si tienes un sitio sobre deportes, no guardes sólo cosas de otros sitios con ese mismo tema. Hay un montón de otras webs que pueden serte de utilidad en términos de diseño o estructura, o simplemente puedes relacionar algunas cosas con tu temática o usarlas como comentario.
Tampoco se trata de sentarse una o varias horas cada día buscando sitios interesantes para guardar ideas, sino como se dijo al principio, desarrollar una mayor atención al detalle para alinear lo que ves con tus propios objetivos.
Por supuesto, si lo único que te interesa es pasar el rato en internet, puedes hacer lo que quiereas. Pero si tratas de montar un negocio online, tener éxito y ser influyente, tienes que concentrarte. En un momento dado, tener la atención fijada en el objetivo te llevará al éxito, cada click de ratón te llevará a algo y te recordará lo que quieres.
En resumen...
* Conecta de forma consciente cualquier cosa que hagas online con tu objetivo final. Estructura el tiempo que empleas en la red de forma que siempre fluya hacia tu meta.
* Crea el hábito de archivar cualquier cosa interesante que experimentes en la red para utilizarla como referencia o método para mejorar lo que estés haciendo.
* Ten constancia hasta que desarrolles el hábito natural de una navegación provechosa. Esto te ayudará a la larga a cumplir tus objetivos.
Extractado y traducido de: http://www.doshdosh.com/how-to-achieve-your-goals/
viernes, 8 de octubre de 2010
Mashable.com: Productividad trabajando desde casa
Los que trabajan en casa pueden reducir el tiempo que pasan saltando de una tarea a otra a cero, no se ven distraidos por compañeros de trabajo y pueden trabajar en el horario que mejor les convenga. Por otra parte, su trabajo a veces compite con sus hijos, los recados y otras comodidades que distraen. A continuación se dan algunos consejos de la web Mashable.com para mantenerse concentrado, cumplir el horario, y reducir las distracciones.
1) Trabaja en un sitio donde puedas cerrar la puerta. Es difícil ser productivo con niños gritando al fondo o escuchando una televisión encendida en otra habitación. También da mala impresión a los clientes, en caso de que estés videoconferenciando.
2) Prueba a escuchar música con audífonos mientras trabajas. Te ayudará a olvidar el entorno y a concentrarte en la tarea que tienes entre manos.
3) Organiza una caja con juguetes y libros que tus hijos sólo puedan utilizar cuando estés al teléfono. Asegúrate que sólo se usen en momentos especiales (cuando estás al teléfono u otro momento en que no puedes darles una atención completa).
4) No comas en tu oficina. Utiliza ese tiempo para descansar. Si lo estás haciendo bien, trabajar en casa es un trabajo constante y no un ir y venir constante al baño o a la nevera. Recarga energías saliendo de la silla y yendo a comer a otro sitio.
5) Se honesto con respecto a cuando eres productivo. Por ejemplo, hay gente que es más productiva al caer la noche. Otros en la mañana. Aprovecha el tiempo en que no eres productivo en una actividad que requiera menos concentración (pasear, hacer ejercicio, etc.)
6) En la medida de lo posible, encadénate al escritorio. Hay muchas distracciones en casa. Pasa tanto tiempo trabajando en casa como lo harías en la oficina.
7) Agrupa juntas las tareas similares. Aparta un tiempo para hacer llamadas y hazlas unas detrás de otras. Planea un tiempo para leer el correo, el Facebook o cualquier medio social para evitar trampas de tiempo.
Traducido del artículo: "37 Productivity Tips for Working From Anywhere" en Mashable.com
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