miércoles, 17 de febrero de 2010

Cómo ser bueno escuchando.

Primero que todo es bueno reconocer que escuchar es algo que se aprende. Enseñamos a los niños a hablar y a los adultos a hablar en público, pero no los enseñamos a escuchar, por tanto no es de sorprenderse que la mayoría de nosotros no seamos buenos en ello.

Escuchar toma tiempo pero, como decía el filósofo griego Epíteto: "Dios dió al hombre dos orejas y sólo una boca de forma que pudiese escuchar el doble de lo que habla".

Normalmente, escucha estando sentado. Esto demuestra interés y ayuda a la concentración. Si tu esposo/a o tu hijo, por ejemplo, te hablan mientras estás pasando, detente un momento. Siéntate y escucha. Si te quedas de pie estás dando la impresión a la persona de que quieres que termine pronto.

Si esperas que la conversación se alargue y toque temas sensibles, aíslate. Si estás en una oficina, deja la puerta casi cerrada pero no del todo (de forma que tengas privacidad pero no se malinterpreten tus intenciones), avisa a tus compañeros que no estarás disponible y apaga tu móvil.

No tuerzas las piernas o los brazos, mantente suelto y abierto.


Si es posible compón el espacio para que sea tranquilo y acogedor. Un escritorio bien ordenado, unas flores sobre la mesa o incluso unas frutas pueden ayudar.

Escucha con mente y corazón abiertos, libre de ideas preconcebidas y prejuicios. Para escuchar de forma efectiva, concéntrate totalmente en el hablante y lo que está diciendo. Evita la tentación de preparar mentalmente una respuesta inmediata.

Anima visualmente a la persona que habla mira hacia él, dale contacto visual y asiente con la cabeza ocasionalmente.

Dale apoyo hablado, periódicamente usa palabras como "sí", "ya veo", "entiendo" o incluso sonidos como "mmmm" o "ah".

No interrumpas. Deja al hablante contar la historia en sus propias palabras y a su propio ritmo, no te apresures a llenar los silencios. A menudo, revelará más cosas si se le da la oportunidad de componer sus pensamientos.

Intenta no juzgar y haz más bien preguntas abiertas. No digas "Debes haber odiado que te dijeran eso" sino más bien "¿Cómo te sentiste?".

Si quieres estar seguro de que entendiste un punto en particular, refléjalo de nuevo al hablante para comprobar si realmente es lo que quería decir.

Cuando quieras recordar un detalle (cosas como un nombre o la fecha de una reunión) repite inmediatamente lo que sea que quieras recordar. Luego, tan pronto como puedas o sea conveniente, escríbelo. Si estás en una conferencia, toma notas. Esto ayuda a la concentración en el momento y a recordar después del evento.

Intenta sacar tiempo inmediatamente cuando alguien te pida tener una conversación. Si alguien tiene una preocupación o sugerencia o simplemente una pregunta, cuanto más pronto puedas ocuparte de ella, mejor para esa persona (y probablemente mejor para tí, sobre todo si es un familiar, socio o amigo).

Finalmente, es importante saber cuando parar de escuchar. Hay ocasiones en las que es sabio y adecuado no escuchar. Si un amigo o compañero abusa de tu buena fé para escuchar tomándote una excesiva cantidad de tu tiempo o haciéndolo cuando no es apropiado, es necesario decir no de forma educada pero firme. Si te están utilizando para pasar un rumor negativo, debes explicar que no te interesa escuchar eso. Si se trata de un tema que debe ser tratado por el jefe debes decirlo. Si el tema está relacionado con una condición médica o problema sicológico, debes animar a la persona a que busque ayuda profesional. Eres un buen escuchante, pero no estás ahí para que te vuelquen todo, no eres un doctor o sicoterapéuta.

Por Roger Darlington http://www.rogerdarlington.co.uk/Listening.html

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